nos(otras) cagamos; una exposición de Anna María Maiolino en el CGAC

Ayer viernes día 4 de febrero fuimos a la inauguración de la “primera retrospectiva en España” (después de la primera exposición en el ámbito europeo de la misma artista en la Fundación Tapies) de Anna María Maiolino.
En este vídeo grabado en “la Tapies” se puede dar un paseo por la exposición y apreciar las “diferencias” de contextualización de las obras de la artista en los dos centros (si se tiene la oportunidad de poder acercarse al CGAC ya que no están disponibles fotos ni material audiovisual en su página web). En ambas, a modo de intervención “específica”, se ha realizado una obra colaborativa con 6.000 kg de barro sin cocer “que terminará conviertiéndose en polvo”.
El trabajo de Anna María Maiolino nos ha gustado; si eso tiene algo de importancia. Una línea clara de apuesta e insistencia que llena táctil, visual, física y conceptualmente las salas de la planta baja del CGAC en un buen montaje.
Como es habitual hemos tenido que buscar la información sobre la artista y la exposicion fuera del CGAC; el tarjetón de invitación no nos resultó muy útil y el “folleto” que suele editar el centro no está disponible, en la página web del Centro.
En el pequeño texto de presentación de la exposición así como en la mayoría de las notas de prensa se hace referencia a que el tabajo de la artista “parte de las dicotomías del dentro/fuera, positivo/negativo entre las que se establece un movimiento de transición” la materialización de este predicado conceptual en la obra de Anna María aterriza en el tránsito intestinal y otros procesos biológicos, corporales y estéticos como la ovulación femenina o la apertura de agujeros varios: físicos, psicológicos, de papel o de madera.

Al primer caso hace referencia la multitud de anos de barro que se adhieren a las paredes en la pieza “Continuous”, del vestíbulo del CGAC

así como todas esas pequeñas piezas en forma de excrementos y tractos intestinales

o la pieza más explícita “Glu, Glu, Glu” (1967).

Al segundo, de otros procesos biológicos o estéticos como la ovulación femenina atiende la obra “Entrevidas” de 1981 una performance en la que en su día Anna María caminaba entre huevos, en la calle, de la que se expone una versión en la que el que asiste a la exposición debe caminar entre huevos esparcidos por el suelo si quiere llegar al centro de la sala en la que hay un huevo abierto sobre un plato en una peana. Una reflexión-experiencia sobre cuestiones políticas que en el Brasil en el que en aquel momento ella trabajaba, igual que en otros muchos lugares, afectaban y afectan hoy al cuerpo y al sujeto, mujer: las políticas de reproducción.

Leyendo a través de la historia itinerante de la exposición nos damos cuenta de que Anna María Maiolino fue una de las artistas del movimiento “Antropofágico” del Brasil de los años sesenta; Este movimiento reivindicaba la antigua costumbre indígena de comerse el cuerpo del enemigo (si este era lo suficientemente fuerte y respetable) para absorver su fuerza y dignidad a través de complejos ritos tribales de iniciación mucho más interesantes que la pacata visión que tenemos del canibalismo como práctica salvaje. Esta “otra” manera de relación con el “otro” que suponía la antropofagia fue recuperada por este grupo de artistas como forma estética y concpetual de enfrentarse al colonialismo, a la idea del “otro” europeo y a la idea que el europeo tenía de su producción cultural como “otra”. Hubiera sido una buena oportunidad para relacionar esta exposición tan poco específica del CGAC como tantas otras que vendrán con la linea de reflexión abierta por otra de las exposiciones que ha importado de la Tate de Liverpool en este caso, la dedicada el año pasado al “Atlántico Negro”.

El caso, que además de que nos haya gustado la exposición y sin pretender hacer aquí una presentación del trabajo de Anna María que no se pueda consultar en las fuentes (mucho más rigurosas que nosotros mismos) que hemos referenciado en esta entrada del blog queríamos evidenciar que a lo que asistimos en esta propuesta es a un proceso digestivo en el que hay mucha saliva, que abre ante y en nosotros y vosotros los múltiples agujeros que tenemos en el cuerpo para dar entrada y salida a otras personas, objetos, seres vivos que nos alimentan, excrementos, flujos, formas, violencias e ideas.
Que esos agujeros, flujos, alimentos y estos cuerpos, como el de Anna María Maiolino, huelen, y duelen, más allá de la pulcritud del lenguaje del Museo, de sus fantásticos eufemismos y de la crueldad que imponen las relaciones sociales y públicas que en días como la inauguración acoge, el Museo, a nosotros, subjetividades femeninas (a ratos) y a algunos otros, subjetividades cesadas (en otros tiempos). Con Anna María Maiolino: nos(otras) cagamos:

“Yo soy el bolo fecal resultante del banquete antropofágico
brasileño: nos hacemos tupíes mi obra y yo.
«Lo que atropellaba la verdad era la ropa, el imper-
meable entre el mundo interior y el mundo exterior»,1
en el banquete me la quitaron, me quedé desnuda.”
Banquete antropofágico. Proyecto de conferencia. (Anna María Maiolino)

(1). Oswald de Andrade, Manifiesto antropófago, 1928.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s