Posiciones postseminario Canles alternativas da creación, CGAC.

Hemos estado pensando, después del Seminario del pasado día 26 de mayo y esto es lo que (se nos) ha ocurrido.

Desde la primera noticia que hemos tenido sobre este proyecto de investigación de la Universidad de Santiago de Compostela dentro del que se organiza este seminario público nos venía persiguiendo, insistente, una duda: ¿Qué interés metodológico tiene identificar “lo” alternativo en la producción artística contemporánea? Aunque las descripciones teóricas del proyecto y las preocupaciones de algunos de sus miembros, lo sabemos, se dirigen hacia el estudio de qué medios alternativos de producción cultural se están generando en el entorno más próximo; insistimos, al igual que nuestra duda, en que los esfuerzos metodológicos se han ido dirigiendo ( al menos en lo público) hacia la identificación casi compulsiva de lo que (quien) pudiera ser “lo” alternativo, como si en esta cuestión fuese todavía posible una cuestión de clase; y ahora (n)os explicamos.

Antes de la explicación un recuerdo: En el año 2008, en el Centro de Estudios y Documentación del MACBA, asistimos a otro seminario (esta vez privado) sobre la subalternidad impartido por John Beberly y Benita Parry (ambos afamados especialistas en las cuestiones de Estudios Culturales y Postcolonialismo); pues bien, durante la sesión con John Beberly, éste, estuvo casi la totalidad del tiempo (una hora y media) tratando de identificar, literalmente, cuál sería hoy en día el rostro del subalterno; poniendo ejemplos de diferentes colectivos artísticos, indígenas, etc…

A raíz de aquella sesión, ya en el 2008, acudimos al texto original de G.Spivak “¿Pueden hablar los subalternos?” piedra de toque de aquel seminario y sólo tuvimos que leer lo escrito para darnos cuenta de que ya en 1983, cuando la autora escribió el texto por primera vez (sucesivas correcciones vendrían después), la cuestión de clase quedaba superada; es decir, no se trata de identificar a una masa homogénea con unas características específicas que constituirían la clase de los subalternos (léase de lo alternativo) de manera que éstos se pudiesen identificar en aras de cualquier tipo de censo, no; sino que la subalternidad (léase la alternatividad sobre todo en lo que de incapacidad tienen en común) es una cuestión relacional que hace referencia a quien y con qué interés está en qué posición y durante cuánto tiempo (sobre todo durante cuánto tiempo) dentro del complejo entramado de las diferentes relaciones de poder.

Esta reflexión (nos) parece del todo aplicable a la cuestión que les atañía, a los ponentes, el pasado día 26, en el CGAC, a saber: desarrollar herramientas para identificar la producción artística alternativa.

No creemos, por trabajo de lectura, no por cuestión de fe, en las cuestiones de identidad. La producción artística (diferente de la cultural en general) tiene tanta capacidad de ser definida en su totalidad como alternativa como una persona, respecto a su totalidad, tambíen, por un sólo rasgo físico o de carácter. Creemos, como decíamos, que la producción artística alternativa es la que simplemente y por un tiempo (cuestión distinta es si su situación es perdurable) no tiene acceso a la programación pública cuya oferta contrala y en la mayor parte de las ocasiones, secuestra, la Administración pública mal entendida o privada, la de las galerías de arte; teniendo que autofinanciarse y autogestionarse para acceder a cuotas más o menos democrátizadas de visibilidad.
Dentro de esa posición, claro está, existen todo tipo de propuestas artísticas que pueden o no relacionarse con la crítica institucional, con el ejercicio crítico que es en sí cualquier obra de arte en cuanto distinción, focalización y corte de un determinado encuadre, con las normas de legitimación empleadas por la historia del arte, el mercado del arte, la academia del arte, etc…

Esta, intuimos, es la producción artística alternativa con la que la mesa de los ponentes, se relaciona.

Existen, nos consta, además otros medios de producción, distribución y creación, alternativos (simplemento otros) a los ya clasificados, explotados y capitalizados (económica y simbólicamente) dentro de la Academia que llevan tiempo construyendo su propia infraestructura y con los que se debería simplemente comenzar a dialogar desde mesas como la que estábamos, mediante convocatoria abierta, sin criterios categóricos previos, permitiendo su entrada en la institución (si es voluntad de ambas partes) para cotrabajar en la posibilidad que se nos presentó el pasado día 26 como objetivo último del proyecto de investigación: la de programar los espacios culturales en desuso o infrautilizados con contenidos “alternativos” digamos mejor, simplemente, con aquellos contenidos que los programadores oficiales sin trabajo de campo o con herramientas y tiempo limitado, como es lógico, no conocen en un ejercicio , como decía Javier Tudela, de depuración de responsabilidades.

De lo contrario, el resultado, que no creemos, esta vez por una sencilla cuestión de (buena) fe, la intención, será que la Academia definirá los criterios de legitimación de una otra categoría artística a emplear en nuestro contexto, la de lo alternativo; que generará una nueva lista, cerrada, de creadores, prácticas y contenidos con la que establecer de nuevo las mismas relaciones de poder, es decir, las de representación (a través de la legitimación que tanto defendía el pasado día 26, Juan Luis Moraza) y que darán lugar a esa alternancia de la que se hablaba insistentemente en el Seminario.

Curiosamente ese ejercicio de representación (a través de la legitimación) es el mismo que se le criticaba a los intelectuales franceses de los años sesenta respecto a aquellos por los que pretendían hablar o a aquellos a los que pretendían dar voz, aunque fuera la suya propia, la de los subalternos.

Hoy pensamos lo mucho que tenemos en común con aquellos que no, pueden hablar porque como decía G. Spivak aun cuando se manifiestan, debido a la posición que ocupan son inevitablemente malentendidos, en lo que ellos dicen, por los que entienden.

Así las cosas mientras no cambien los mecanismos y dispositivos de producción de saber no se estará “depurando” ninguna responsabilidad, si es que eso algo importa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s