Archivos Mensuales: diciembre 2011

INSIDE / OUTSIDE o de la subalternidad.

Esta tarde vamos a ir a la inauguración de la exposición INSIDE, en la Cidade da Cultura de Galicia (esa “second life” a la que de vez en cuando nos asomamos); e iremos con el deseo de culminar, con una experiencia real, la reflexión que hace unas semanas nos viene rondando la sombra: la irremisible recuperación “estética” de la que participan aquí las instituciones culturales y su capacidad, cada vez mayor, (a falta de respuestas o críticas visibles) para alucinar un esteticismo artístico determinado como “arte”.

Esta última formulación, que nos gusta tanto, no es nuestra, la hemos encontrado leyendo el libro “El arte más allá de la estética” de Peter Osborne que también hemos encontrado, por casualidad, en la librería del CGAC, el mismo día que nos enteramos de que la cafetetía del centro ha cerrado definitivamente; pero eso es otra historia (del arte), con minúsculas…

Peter Osborne lo explica así: “La reciente recuperación estética ha demostrado una nueva apertura por parte de la filosofía anglosajona a los problemas que pantea el arte del sigo XX. Sin embargo mediante esta apertura se han repudiado también algunos de los aspectos más importantes de estos problemas, al reducirlos a los términos de una estáetica Kantiana. Este repudio es simultáneamente conceptual e histórico. Por un lado la imoprtancia crítica del concepto arte tiene que repudiarse si se quieren aplicar los juicios no-conceptuales de la experiencia estética pura (la belleza libre) a sus instanciaciones, es decir, a las obras de arte. Por otro lado, un tipo de arte que corresponde a cierta particularidad histórica (el arte estético) debe tratarse como ejemplar para hacer que el arte ofrezca objetos apropiados para tal refelexión estética. Es decir, la importancia de la estética para el arte dependerá de que se privilegie un cierto esteticismo artístico. La estética alucina este esteticismo artístico en cuanto arte. De este modo , los aspectos inherentemente conceptuales ( es decir, no estéticos) del arte contemporáneo se malinterpretan de antemano como algo que – en el mejor de los casos_ sólo mantiene una relación problemática con su valor en cuanto arte.” P. Osborne (p. 57)

Para explicarnos; lo que nos interesa de esta idea es la tesis de Osborne en la que defiende que la recuperación de cierto “esteticismo” artístico (aquel que prima el reconocimiento de cierto cánon de “belleza” y excluye otros aspectos de la obra de arte como el contenido conceptual, las condiciones de producción o el contexto histórico) supone el repudio (la exclusión absoluta) de la potencia crítica y la capacidad de producción de significado del arte, además de un borrado “blanqueante” de su historia reciente; cuando no, la censura más suave y amable de ciertas voces críticas, diferentes o ruidosas que no cumplen con el requisito de ser “de la cuerda” (expresión que cada vez oímos más y que nos inquieta profundamente) de quien programa, decide o edita con fines de visibilidad, éxito, rentabilidad inmediata e internacionalización (en este ámbito local).

Esta exclusión de ciertos aspectos concretos y reales de las obras de arte provoca (según los mecanismos del psicoanálisis) que ese “esteticismo” vaciado de su contenido radical se convierta en una alucinación a la que algunos, los que alucinan, llaman, sin dudarlo, arte, cuando no lo es. No lo es no porque creamos ni compartamos la existencia de un concepto claro y fijo de lo que es el arte sino porque éste, el arte, no es más que lo que históricamente hemos tratado, visto, leído y comercializado como tal. Estamos pues alucinando un arte que no lo es y que se deja totalmente fuera, OUTSIDE, a sí mismo.

Un ejemplo concreto de este esteticismo “blanqueante”, además del tipo y tono del discurso uitlizado desde el inicio por la Cidade da Cultura de Galicia, lo protagoniza la propuesta Container INSIDE, que forma parte, como obra colectiva surgida durante el I ENCONTRO DE ARISTAS NOVOS de la Cidade da Cultura, de la exposición que se inaugura hoy, dentro de una hora escasa. La propuesta inicial, ganadora del concurso abierto por los coordinadores del proyecto expositivo y aprobada en su día, podéis consultarla en la página web del proyecto.. Una vez instalado el container, durante el periodo de montaje de la exposición, surge el problema: a juicio de los responsables de programación, el CONTAINERINSIDE es “feo” (según lo publicado por algunos de los artistas participantes en el proyecto en sus respectivos muros de facebook, en donde hemos podido seguir todo el desarrollo de la historia).

La propuesta de la organización: pintarlo de blanco.

Un gesto que pudiera parecer inocuo e incluso pasar inadvertido es para nosotros símbolo de ese esteticismo que es capaz de borrar de un brochazo (preferiblemente blanco) la hoy inestable y frágil capacidad crítica de una propuesta artística. El container, está más bonito blanco, sí, pero el discurso al que daba forma: la portabilidad, las políticas de archivo, la exposición y visibilidad de piezas autoeditadas, autogestionadas por un grupo de artistas jóvenes, en busca de un lugar más o menos liminar en el espectáculo del “mundo del arte” ha sido totalmente neutralizado, pintado de blanco, sobreiluminado y preventivamente bien “atado” (las piezas, libros de artista y catálogos están atadas al container para evitar su hurto) no sabemos si con cuerda de “su cuerda” (de la Cidade da Cultura) o cuerda propia (de los artistas), que cuantas veces está hecha del deseo de éxito, de visibilidad, de aceptación, de participación, de ser, en definitiva, un INSIDER; porque ya sabemos que fuera hace un frío del carajo y de vez en cuando, no se come todos los días. Ya lo decían los amigos (o no) Adorno y Horkheimer, hace muchos años, en su “Dialéctica de la Ilustración”:

“Hay algo con lo que sin duda no bromea la ideología vaciada de sentido: la previsión social. “Ninguno tendrá frío ni hambre: quien lo haga terminará en un campo de concentración”: esta frase proveniente de la Alemania hitleriana podría brillar como lema en todos los portales de la industria cultural. La frase presupone, con astuta ingenuidad, el estado que caracteriza a la sociedad más reciente: tal sociedad sabe descubrir perfectamente a los suyos. La libertad formal de cada uno está garantizada. Oficialmente, nadie debe rendir cuentas sobre lo que piensa. Pero en cambio cada uno está desde el principio encerrado en un sistema de relaciones e instituciones que Forman un instrumento hipersensible de control social. Quien no desee arruinarse debe ingeniárselas para no resultar demasiado ligero en la balanza de tal sistema De otro modo pierde terreno en la vida y termina por hundirse. El hecho de que en toda carrera, pero especialmente en las profesiones liberales, los conocimientos del ramo se hallen por lo general relacionados con una actitud conformista puede suscitar la ilusión de que ello es resultado de los conocimientos específicos. En realidad, parte de la planificación irracional de esta sociedad consiste en reproducir, bien o mal, sólo la vida de sus fieles. La escala de los niveles de vida corresponde exactamente al lazo íntimo de clases e individuos con el sistema. Se puede confiar en el manager y aun es fiel el pequeño empleado, Dagwood, tal como vive en las historietas cómicas y en la realidad. Quien siente frío y hambre, aun cuando una vez haya tenido buenas perspectivas, está marcado. Es un OUTSIDER y esta (prescindiendo a veces de los delitos capitales) es la culpa más grave.”

Nosotros, ni siquiera creemos ya que haya un posicionamiento posible entre INSIDE y OUTSIDE, según lo que hemos leído hoy en un artículo sobre el nuevo libro de Manuel Asensi Pérez “Crítica y Sabotaje”: “El por qué de la deconstrucción está en la certeza de que “nos han tomado el pelo, en la sospecha fundada de que ha habido un engaño colectivo, histórico, antiquísimo… Y el sujeto de ese engaño es la metafísica, con todo y sus oposiciones, sus jerarquías, su alteridad e identidades fijas; sus muros, fronteras y delimitaciones racistas, desequilibradas e injustas que clasifican a los sujetos, haciendo creer que unos son mejores que otros y que merecen vivir mejor.”

Esta es la razón que el autor daba para continuar con una actividad de dudosa reputación: la deconstrucción. Nosotros nos quedamos con lo que de esta actividad haya podido sobrevivir en su última propuesta: “Crítica y Sabotaje” que estamos deseando leer y que iremos compartiendo con vosotros, a través de la forma y el contenido de nuestro discurso, en nuestros textos.

Para terminar, sólo quisiéramos aclarar que hemos recurrido a las citas y a las voces y autoridades de otros a los que admiramos y que nos acompañan no por el hecho de que no tengamos confianza en nuestra propia voz (que en tantas ocasiones habréis reconocido) ni por la angustia que, como mujeres que somos (en la parte en la que lo somos) nos pueda provocar alzar esa voz, en un campo mayoritariamente masculino, como diría Joan Riviére o Beatriz Preciado, sino por el hecho de que sabemos (desde que hemos leído a G. Spivak ) que como subalternas, no podemos hablar y aún en el caso de poder, no seríamos nunca bien entendidas, aún cuando nosotras, como Bhuvaneswari Bhaduri, la protagonista del relato que forma parte del texto “¿Puede hablar el subalterno?” de G. Spivak, también hemos esperado a estar menstruando, para escribir esta nota.

Mesa redonda ” a cultura marxinal en Galicia; CULTURA CON MAIÚSCULAS” Faiado CULTUGAL 2011

Texto Introductorio á mesa redonda “A cultura marxinal en Galicia; CULTURA CON MAIÚSCULAS” lido por Chiu Longina (moderador) co consenso dos poñentes: Ania González (Culture Workers), Daniel López e Victor Pérez (Baleiro), Geekska (Olholivre), Tayone (Amalgama) e Isaac González (Proxecto-ds) acompañados, na mesa, polos invitados especiais Carlos Vilas (artista) e Carlos Oroza (poeta) no CULTURGAL 2011; FEIRA DAS INDUSTRIAS CULTURAIS:

Imos dar comezo agora á mesa redonda que leva por título “Cultura marxinal en Galicia” neste espazo chamado “Faiado”, un título moi discutido e un espazo e contexto non menos discutido tamén.

Unha das condicións que puxen como moderador desta mesa foi o cambio de nome, evitando o uso de calificativos como “marxinal” e engadindo un subtítulo que non todos coñecen xa que non é, polo que estou vendo, oficial. Este subtítulo é CULTURA CON MAIÚSCULAS e fai unha referencia clara á miña opinión sobre o valor da produción cultural contemporánea en Galicia, na que poño en valor os proxectos que, como mínimo, respostan a unha demanda real da sociedade ou que viven e sintonizan co tempo real universal, fronte á moita da cultura oficial que en moitos casos non só instrumentaliza o propio concepto de cultura, senón que en ocasións ten máis interese en conservar os nichos laboráis que servir como ferramenta de desenvolvemento para a sociedade, que é o fin fundamental da cultura.

Os membros da mesa, que agora presentarei, teñen en común aspectos como o traballo colectivo e en rede aberta, e o seu principio fundamental e a liberdade, (fronte ao máximo beneficio). Contribúen tamén á xeración de novos modelos de sociedade adaptados ás condicións sociais actuais (teñen moi claro que a innovación se fortalece si se comparte, é dicir, que todo o que non se dá pérdese), e ese é o principal valor desta actitude común cunha importante dimensión ética baseada no compromiso e no valor da cooperación. Nalgúns casos reflexionan sobre en que medida o espírito open source empeza a chegar aos compoñentes esenciais do poder ou en que medida a movilización de recursos, fora e dentro das institucións do estado, contribúen a diluír o poder das corporacións e cuestionan a teoría económica do valor. Poderíamos noutros casos desta mesa clasificalo como “Guerra de guerrillas”.

Porque non podemos negar que o que a sociedade incorporou ao seu imaxinario común é que, non seu conxunto, a cultura institucional actúa como un dicionario de valores: o que non está presente nela non é relevante, ou non o é oficialmente. Ela, a Cultura Oficial encárgase de verificar e validar unha selección dos que serán presentados en sociedade como “válidos”, lexitiman e consagran oficialmente valóres culturais (e valóres económicos ligados e eles), constrúen imaxinarios compartidos e actúan como mediadores ou pontes cara o enfrontamento cos demais. Crean tamén efectos históricos, en moitos casos secularizando rituais e indo dá man do poder en nome do coñecemento e dá cultura. No noso caso, o desta mesa, somos clasificados pola cultura oficial como marxinais, é dicir, como axentes culturáis ao marxe dunha política cultural oficial. Nós respostamos, e penso que estaredes a maioría dacordo, cun cachete no pescozo a esa cultura oficial e somos o suficintemente responsables como para vir aquí a decilo en voz alta: en Galicia tamén se produce CULTURA CON MAIÚSCULAS.

A cultura oficial e os centros culturáis oficiais tamén aspiran a servir como dispositivos de visualización dá cultura contemporánea, pero, desde fai uns anos, esta mesma sociedade que describe dese modo estes espazos tamén lles pide que actúen como instrumentos de integración social, que conecten os seus discursos coa historia social e cultural e que ofrezan os seus espazos como sedes para a contestación cultural operando como centros cívicos.

Unha das primeiras preguntas que plantexarei á mesa é si estes centros oficiais están respostando a esa demanda social, xa que no noso país, en xeral, todo apunta a que a divulgación cultural destes espazos (aínda querendo aparentar outra cousa) resulta pasiva. Máis que organismos didácticos, abertos e educativos, dirixidos ao gran público, son na práctica instrumentos de consulta para os que xa son coñecedores desa linguaxe especializada. Operan como dispositivos de vixilancia e disciplina, como instrumentos de control exercido a partir do seu carácter cirimonial e os seus rituais excluíntes. A maioría sitúanse nese espazo “liminal” (illados da vida cotiá), e non conectan con esa realidade social que reclama traballo de base; programas culturais que sensibilicen acerca da importancia da cultura como ferramenta de desenvolvemento social, e que sirvan para xestar unha demanda real de consumo cultural. Pídeselles que sexan produtivos socialmente e non politicamente, que os seus xestores se impliquen na vida intelectual do país. Tamén reclámanse accións de política cultural que posibiliten e xeren necesidades como a creación ou conversión destas institucións oficiais en espazos de participación aberta, nos que a propia sociedade poida tomar parte mediante a recreación constante das propostas. Unha sociedade que non busca representar utopías, senón construír espazos concretos, participando deste xeito nunha cultura da remestura que xerará unha oferta cultural consensuada no posible polos seus receptores.

Polo tanto, é en base a estes novos conceptos da produción cultural onde opera esta mesa redonda. O seu obxectivo é abrir un debate, dende a experiencia dos palestrantes, sobre esa separación entre cultura e vida propia das grandes corporacións, illadas en espazos pechados (“liminais”) e que fracasaron, posiblemente, no seu propósito de transformar a vida. Faino logo sentando na mesa a cinco propostas que exercen o seu traballo dende Galicia, diferentes, quizais, nos seus trazos políticos e ideolóxicos, pero moi parecidos en esencia. Ninguha delas ten apoio institucional (e posiblemente nunca o solicitaron) e naceron e creceron ao marxe das institucións do estado (que non marxinalmente), respostando a unha demanda cultural non deseñada dende os discursos verticais. As cinco traballan na programación e dinamización cultural pretendendo articular cultura e vida, facéndoo desde lugares e momentos históricos moi determinados. As cinco entenden que os lugares para a cultura deberían ser significativos por se mesmos, capaces de remover conceptos instaurados e ao mesmo tempo reflexionando sobre o significado da produción cultural ou as novas necesidades da sociedade. As cinco procuran vehículos para a interacción co tecido social que lles rodea, prestando atención á heteroxeneidade das prácticas culturais e apostando pola produción de coñecemento, as cinco entenden que a cultura é unha construción social dinámica e un arma de desenvolvemento social e como tal debe ser libre, pública e accesible universalmente, E as cinco teñen en común un desexo de achegarse de novo ao valor primordial da cultura: o traballo “en” e “para” a sociedade.

Culture Workers – sétimo premio Auditorio de Galicia

Fomos seleccionados no Sétimo Premio Auditorio de Galicia para novos artistas 2011. A peza, “A arte contemporánea e o linde da historia” forma parte xa da exposición colectiva que se inaugurou o pasado día 30 de Novembro, xunto coas de outros 39 artistas tamén seleccionados. Podedes acercarvos a vela no Auditorio de Galicia en Santiago de Compostela ou consultar o microsite que a modo de catálogo edita o Auditorio, aquí:
Sétimo Premio Auditorio de Galicia para novos artistas 2011.


“A arte contemporánea e o linde da historia” 2011
Impresión dixital sobre papel montado en panel composto de aluminio e polietileno
50 x 150 cm

“A arte contemporánea e o linde da historia”
O subtítulo do libro Despóis da fin da arte, de Arthur C. Danto, da título a esta obra na que emerxe unha imaxe superviviente, o espectro dun acontecemento que sucede no linde da historia e no límite da visibilidade, xa que máis alá da lembranza da experiencia vivida, a imaxe como tal, aínda non é memoria nin documento no senso no que estes dous términos constrúen historia; a falta, principalmente, dun relato contemporáneo da contemporaneidade artística en Galicia.
No atoparse con esta lembranza da que é portadora a obra, na fotografía, o “mundo da arte” local, representado por un amplo número de artistas, docentes, críticos, teóricos e comisarios devólvese a si mesmo unha mirada imposible (impedida) na que se revela a sí mesma coma síntoma: a falla de algo máis de dez anos, na nosa historia; o que despóis da fin da arte dentro dos límites nos que a coñecíamos ata agora quizáis supoña a súa posibilidade.