CHÚPAME LA PLUSVALÍA

Culture Workers responde a la presentación de la exposición Colección: adquisiciones e incorporaciones recientes en el CGAC:  Chúpame la plusvalía!

PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

COLECCIÓN: ADQUISICIONES E INCORPORACIONES RECIENTES

En un ejercicio de transparencia institucional, esta exposición presenta una selección de las obras recientemente adquiridas para la colección permanente del CGAC o incorporadas a los fondos del centro a través del depósito de la Colección Fundación ARCO.
Pese a la coyuntura económica extremadamente difícil que atravesamos, el CGAC no ha dejado de ampliar sus fondos, no solo porque esta es una de sus misiones fundamentales sino también por lo que estas compras representan para un sector cada vez más debilitado. Así pues, siguiendo su vocación ya consolidada, esta muestra refleja la particular atención que el centro viene dedicando al medio artístico gallego, siempre en diálogo con el contexto internacional, y más concretamente, con el latinoamericano, que ha constituido siempre uno de los pilares para la construcción de la colección.

Nosotros respondemos:
CHÚPAME LA PLUSVALÍA

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Álbum de la intervención en facebbok

De la cuestión de clase o de la diferencia de grano en las imágenes.

Siguiendo las escasas noticias e imágenes del conflicto de la Minería del Carbón en Asturias y de la Huelga Indefinida del sector en España, esta mañana, nos hemos encontrado con dos imágenes en el Facebook, que nos han resultado cuando menos reveladoras.

Al verlas, no hemos podido evitar recordar estas palabras de R. Barthes: “ Tales son las dos vías de la Fotografía. Es a mí a quien corresponde escoger, someter su espectáculo al código civilizado de las ilusiones perfectas o afrontar en ella el despertar de la intratable realidad.” (Barthes, La cámara lúcida 1989 p 129).

No ha sido solo el contenido de las imágenes lo que nos ha llamado la atención sino las reacciones de los usuarios de Facebook al compartirlas una primero y la otra después en nuestro muro. La primera, bajo el título “La lucha de clase” y la segunda “La diferencia de clase”, a pesar de las evidentes diferencias de calidad entre una y otra y de que la recepción de las actualizaciones del muro no se produce en el orden de subida sino en medio de una multitud de “últimas noticias” colectivas que dificulta su lectura relacionada no ha dejado de sorprendernos la inmediata adhesión a la segunda fotografía y a su lema (hasta el momento 32 “me gusta” y 26 veces compartida) frente a la mínima empatía con la primera imagen (7 “me gusta” y ni una vez compartida). La relación entre estas dos imágenes y las reacciones que despiertan en un medio donde la reflexividad no es muy frecuente pero en el que resulta fácil detectar pulsiones varias nos parecen, cuando meno, insistimos, reveladoras como síntoma de la operatividad y la vigencia de la cuestión y la diferencia de clase en este país.

La primera imagen despierta la intratable realidad de la situación de la clase trabajadora en este país que lleva todavía y sin resolver el peso de la reconversión industrial de finales del S. XX a sus espaldas y que sufre en este caso, el de los mineros, el ataque del Gobierno Estatal y las empresas productoras de electricidad que han decidido velar por los intereses de otros socios de los que les es más fácil obtener material de mayor calidad y más barato (producido por supuesto en peores condiciones salariales y de seguridad) y no por los de su Industria, su población y su mano de obra que si bien ya no resultan operativas en sus viejos modos de hacer pueden constituir (tal y como escuchábamos en el resumen que ya en el 2010 hiciera del conflicto minero Informe Semanal) una reserva energética para algo más de 100 años, un dato nada despreciable para un país como España con un índice de dependencia de abastecimiento de un 80%. Pero las cuestiones de rentabilidad y abaratamiento de costes pueden de lleno con la responsabilidad social frente a una parte de la población española con la que quien decide (sean números o personas) no tiene que convivir ni coincidir en reuniones sociales. La clase trabajadora no huele, no es visible y se mueve generalmente por el subsuelo (sea en la mina o en el metro); la clase trabajadora española como categoría histórica no existe. Es por esto que resulta mucho más fácil identificarse con una imagen (la segunda) limpia, sonriente, ligera y bien enfocada de quienes creen en la Utopía por parecerles increíble la realidad; intratable, quizás, nos aventuramos a pensar.

Pese a no existir, según nuestro régimen de visibilidad vigente, la clase trabajadora española, su cuerpo y el de sus familias se vuelve evidentemente presente en las calles, las autopistas cortadas y las imágenes. Es quizás el peso muerto de ese cuerpo social y afectivo el que ha impedido a muchos condenar la “violencia” con la que los mineros han contestado al ataque gubernamental y económico que están sufriendo, el que ha hecho estallar la grave censura mediática pasiva de estas últimas semanas y el que ha llevado a los que deciden (sean números o personas) a medirse en el despliegue de efectivos policiales. No resulta tan fácil llevar a cabo exhibiciones fastuosas frente a un cuerpo, el de la clase trabajadora, en lucha, en vez de alrededor de una masa pacífica concentrada en una plaza.

Seguimos pensando que una cosa es la discusión sobre la eficiencia energética, ecológica y económica de la Industria del Carbón y otra bien distitnta incumplir unilateralmente la partidas presupuestarias pactadas en el Plan General de Minería 2006-2012 para atender a otras prioriddes económicas que han quedado claramente explicitadas durante estos días como la deuda privada bancaria contraída fraudulentamente y políticas como la protección de miembros corruptos del Consejo General del Poder Judicial o de la libertad de Imputados por prevaricación en prisión preventiva. Esto nada tiene que que ver, por supuesto, con la inhabilitación de jueces que pretenden investigar dudosas tramas políticas o crímenes cometidos durante el Franquismo ni con la confinación de inmigrantes ilegales en centros de detención. Las apuestas de quien decide (sean números o personas) están claras y no dudan en combatir todas aquellas prácticas que impidan su éxito mediante la criminalización activa de quienes las pongan en práctica o la exclusión de quienes se ven implicados en los procesos de negociación tal y como está ocurriendo con la Comisión de Seguimiento del Plan General de Minería.

En la misma búsqueda de información sobre este asunto nos encontramos, también, además de con las imágenes arriba referenciadas, con un artículo del Sociólogo Jorge Moruno que tiene por título “Los 15-Mineros”. En este artículo con el que en general estamos de acuerdo, el autor explica la alta eficiencia de las técnicas de lucha radical puestas en marcha por los mineros basándose en el hecho de que como grupo, los mineros, tienen un “habitus” fuertemente constituído, es decir, que su modo de vida y su actividad laboral implican no sólo una práctica técnica, sino una vivencia común, una comunidad orgánica, familiar, local, geográfica e histórica fuertemente arraigada y cohesionada que fortalece altamente su coordinación y su efectividad. Con lo que ya no estamos de acuerdo es con la crítica que Jorge Moruno hace de la “erótica del mono azúl” que sirve, según él, para reinvindicar las “luchas puras” y resucitar momias de dudosa identidad, como la de Lenin y que lleva implicito el peligro de atribuir a los mineros, como respresentantes clásicos de las luchas obreras, el liderazgo por derecho propio de la “revolución”. Para sostener esta crítica se apoya en una frase de Oscar Wilde que dice ” se puede admitir la fuerza bruta pero la razón bruta resulta insoportable”. Si bien el objetivo del artículo no es deslegitimar los modos de la clase de lucha (de clase) de los mineros sino reinvindicar la necesidad de combinarlos con los de otras clases de lucha (de clase) como los del 15M (movimiento con el que compara a los Mineros) abogando por una “nueva racionalidad” que nos permita hacer frente al envite capitalista desde sus múltiples pilares, no podemos dejar de puntualizar que sí parece querer evidenciar, el artículo, una cierta falta de racionalidad en la fuerza bruta ejercida por los mineros. Es justamente, para nosotros, la fuerta bruta(l) desplegada por los mineros la más clara evidencia y puesta en acción de esa razón bruta(l) insoportable, profundamente arraigada en el saber hacer colectivo y en la memoria histórica de sus prácticas la que constituye, tal vez, el único modo o al menos el más potente de mantener a esa razón bruta(l) como potencia transformadora que es a salvo de los monstruos que esa otra razón mucho más ilustrada y menos bruta(l) produce en sus delirios fantasiosos (que nada tienen que ver con el pensamiento y la acción de la imaginación), esos que nos llevan a someter a este espectáculo al código de las ilusiones perfectas y nos evitan afrontar el despertar de la intratable realidad en nuestros curerpos y en los de la(s) Fotografía(s).

Electroclass, María Ruído.

Este martes hemos ido al Cineclube Compostela, en A Gentalha do Pichel, a ver la presentación y el pase del nuevo trabajo de María Ruído Electroclass, definido por la propia autora como una película realizada en siete capítulos hecha de, desde, contra y con la televisión:

El trabajo y la introducción inicial de María Ruído nos ha dado la oportunidad de recordar, de compartir y de reconocer algo en lo que ya creíamos: que el discurso, hegemónico, no ha de quedar sin respuesta. Aún incluso cuando la respuesta la constituyan ya, los contenidos culturales, el capital simbólico, la memoria, el imaginario, la reflexión que suponen nuestros trabajos artísticos o teóricos, sigue siendo de vital importancia un desmontaje o un montaje otro de ese mismo material, información o discurso del que se sirven los Aparatos Ideológicos del Poder Político, como la televisión, para construir la memoria colectiva; una confrontación directa con su paradójica naturaleza de medios públicos dentro de un entorno de creciente privatización de la esfera pública y de sospechoso acuerdo sobre la “desaparición” de las ideologías. No consideramos que algo así, la desaparición de las ideologías, sea posible. Lo que ocurre es que las ideologías y sus grandes aparatos se han licuado, han diluído sus formas y máquinas para pasar a integrar cualquiera de las producciones de imaginario, discurso y comportamiento que nos rodean: artísitco, publicitario, comercial, religioso, moral, político…etc; no en vano, la ideología no es más que aquella representación imaginaria que cada uno de nosotros tenemos de la realidad en la que vivimos, necesaria para cualquier tipo de experiencia, real.

Electroclass contribuye desde la televisión a la generación de un otro imaginario posible y postindustrial para la clase trabajadora que ya no es más que un fantasma social y mediático así como a la esperanza de que ésta devenga monstruo para el actual orden público. Contribuye también al montaje de una otra narratividad (ausente) basada en el recuerdo, el tributo, la remezcla y el extrañamiento altamente efectivo y exigente de películas, citas, descartes televisivos, material de archivo, errores técnicos, brutos y efectos de ficción con efectos de realidad que en la radical contemporaneidad de su relación material, en el montaje, agitan de nuevo la percepción de otro uso, intervención y contradicción posibles de la realidad televisiva entendida como algo más que simple e inocuo entretenimiento. Una disidencia posible en las ondas y por cable.

Otra de las contribuciones de Electroclass, que no son pocas, en sus diferentes niveles de lectura (dentro del contexto vasco, nacional e internacional) es la de una lectura sincrónica, simultánea, de nuestra historia colectiva a través de la convivencia de material de archivo, que como tal permanecía hasta ahora fuera de escena, y de grabaciones actuales de: desalojos, invasiones de intereses privados en el espacio público, limpiezas y “lavados de cara” urbanísiticos y de clase, de población, de antiguos barrios industriales y plazas públicas que nos permite constatar un continuado mal uso de los medios públicos, tal y como afirma la voz del actual Alcalde de la ciudad de Bilbao en la película: “El Ayuntamiento tiene que proteger la propiedad privada.”

Todo este material de archivo, supuestamente público, al igual que la televisión, es objeto en realidad, tal y como explica María Ruído, de una fuerte restricción y de un acceso blindado a las lecturas de ciudadanos, artistas o investigadoras no abaladas por la Institución. La lectura del presente institucional constante y perdurable de nuestra memoria colectiva no permite la lectura ni el montaje hecho desde un presente real, evanescente y fugaz que pueda servir hoy de actualización de nuestro conocimiento histórico. No se permite alterar el orden del discurso, porque es en ese orden determinado en donde reside la legitimación de los actos, de poder.

Fundamental, también, el análisis de la situación, real, de la antigua clase trabajadora, hoy, desposeída de todo atributo. La película se pregunta y nos pregunta por qué no ibamos a abandonar, nosotrxs, hijxs de aquella clase trabajadora un lugar tan incómodo como lo es hoy la categoría de clase, ¿Por qué ibamos a itentarlo de nuevo? No lo sabemos, aún, pero por el momento Electroclass nos ha devuelto el sentimiento de rabia necesario (que ya la autora confiesa haber rescatado del director de cine Pier Paolo Pasolini, una de sus múltiples referencias ) como para por el momento recuperar la única herencia que en estos tiempos postindustriales nos ha dejado nuestra estirpe. Nuestro único capital es la clase de inteligencia colectiva que en su día fue trabajadora, hoy, violentamente reconvertida en una clase de inteligencia peligrosa.

+ info: http://www.workandwords.net/es/projects/view/584

Porto connection

Hoy hemos terminado nuestra última mudanza. Nos hemos venido a vivir y a trabajar a La Peregrina,hemos contribuido a reformar la casa que fuera la residencia de artistas de Episodio Piloto y estamos acondicionando junto a los artistas Olmo Blanco y Diego Vites el Galpón del complejo residencial para la próxima presentación del proyecto artístico F.A.C. Peregrina, Furancho de Arte Contemporánea, del que pronto tendréis noticia.

Entre tanto, retomamos las crónicas y reflexiones pendientes. La primera:
Porto Connection.

Hace unas semanas que hemos comenzado a colaborar junto a los compañeros de Baleiro con el Grupo de Investigación de la U.S.C. Arte y Estética Contemporánea en el marco del proyecto “Canales alternativos de produccion arstística experimental. Eje Atlántico 1975-2000″. Concretamente nuestra colaboración atañe a la construcción de un pequeño archivo audiovisual del que formarán parte entrevistas realizadas a los “bricoleurs” de esos canales alternativos de producción artística experimental y que nos servirá a nosotros, a Baleiro y a todos los proyectos y colectivos con los que estamos en contacto para ampliar red. Para comenzar nos hemos trasladado a Porto donde nos hemos encontrado con André Sousa, artista plástico que nos ha presentado el proyecto “Uma certa falta de coerência”; un espacio en el nº 77 de la Rúa Caldeireiros, gestionado por artistas (el propio André Sousa y Mauro Cerqueira) para la presentación y la discusión de proyectos en torno al arte. De la entrevista a Andre Sousa lo que más nos impactó, dadas las condiciones del espacio y sus increíbles posibilidades para la intervención artística, fue la siguiente reflexión compartida por Andre y Mauro al inicio del proyecto cuando lo que buscaban era una vivienda: “si se puede vivir en estas condiciones se tiene que poder hacer arte en estas condiciones” y bajo esa premisa abrieron el espacio tal y como lo encontraron a la presentación y discusión de esos proyectos artísticos que les interesan o con los que en tanto artistas desean relacionarse.

El mismo Andre nos acompañó algo más tarde a conocer otro espacio en la misma Rúa Caldeireiros: el “Lofte”, un espacio en el interior de lo que fue el primer hospital de Porto construido en el SXIII y que recuperado por un grupo internacional de artistas, hoy sirve de sede de festivales y exposiciones además de espacio de cotrabajo para un grupo de quince profesionales del diseño y de la arquitectura. Ahora creemos recordar que fue en el momento en el que salíamos del “Lofte” en pleno centro de Porto cuando pensamos que pese a estar dentro de lo que hemos dado en llamar “Eje Atlántico” como marco de estudio, Porto, como ciudad no es en absoluto comparable ni medible con Santiago de Compostela, comenzando por sus dimensiones, siguiendo con sus poblaciones y terminando con su pasado industrial – el de Porto, porque el de Santiago no se conoce-. Fue en ese momento, también, cuando comenzamos a aplicar la reflexión que Andre Sousa compartía con nosotros esa misma mañana: las condiciones en las que vivimos serán las condiciones en las que produzcamos y comenzamos a pensar en el espacio postindustrial sin industrializar de nuestra periferia.

Continuamos avanzando. Por la tarde Árvore cooperativa, un proyecto artístico y educativo que surge del movimiento intelectual de Porto de los años sesenta en tanto resistencia política frente al Salazarismo. Superada la dictadura, Árvore cooperativa ayudaría al nuevo gobierno portugués a sentar las bases de otra educación posible y hasta hoy, aún y con todas las concesiones a la formalización y a la integración política y educativa en el ámbito europeo que vino después de la revolución del año 74, mantiene una envidiable autonomía como proyecto educativo. Nos quedamos profundamente impresionados por lo palpable de la vida real y el compromiso de trabajo y comunidad que a simple vista se percibe en todo el complejo educativo, una construcción histórica a la orilla del río Duero que la propia cooperativa ha ido rehabilitando según sus necesidades y posibilidades.

Para continuar la tarde subimos hasta el Café Ceuta donde nos encontramos con Susana Chiocca

Ahí, con Susana y más tarde con Jose Maia comenzó la mayor descarga de información que hemos recibido en mucho tiempo. Susana nos habló del proyecto de Performance “A Sala” que de 2006 a 2010 coordinó junto con Antonio Lago (actor) en el salón del apartamento que compartían. Ante la falta de espacios, investigación y docencia en torno a la Performance, Susana y Antonio decidieron abrir su propia casa y programar una vez al mes una sesión de Performance, durante cuatro años. Por “A Sala” pasaron treinta y cuatro proyectos de acción en los que participaron unos sesenta artistas. Parte de “A Sala” era también el programa “Recursos Humanos”, una serie de conversaciones en torno a las investigaciones presentadas por los propios artistas una vez a la semana. Terminado el proyecto, en 2011, tuvo lugar una exposición documental sobre este trabajo en el CAPC y actualmente se prepara una publicación que en breve verá la luz, según nos comenta Susana, con importantes textos de reflexión e investigación en torno a la Performance en relación con otras disciplinas. A la charla con Susana Chiocca se unió poco después José Maia del que habíamos estado oyendo hablar durante todo el día ya que tanto como artista como comisario, José Maia participó e impulsó desde el inicio los múltiples proyectos, exposiciones e intervenciones de espacios que durante un periodo que ahora se nos empezaba a definir como claro (entre el 2003 y el 2010) coincidieron en Porto debido a la sincronía entre un grupo de artistas que ante la rigidez de la Escuela optaron, según nos comenta el propio Maia, por organizar los seminarios, conferencias y grupos de trabajo que consideraron oportunos para su formación. José nos habló también del Espaço Campanhá un espacio en el que comisarió durante el 2008 y el 2009 una serie de exposiciones e intevenciones que darían respuesta a lo que él mismo considera el descontento de un grupo de artistas que en esas fechas no encontraban en la Facultad de Bellas Artes ni en el sistema del arte local atención a la contemporaneidad ni al contexto artístico real de Portugal. Según Maia, el contexto de estos artistas estaba formado por un sistema incompleto en el que no existía una crítica de arte activa. En los años ochenta, comenta Maia, comienza a darse una relación más fructífera entre la producción artística y la crítica, actividad que considera fundamental, con la figura de Ernesto Sosa, entre otros, como dinamizador; a partir de ahí nos esboza toda una genealogía del sistema artístico portugués de los últimos trienta años que nos resulta imposible transcribir aquí y de la que daremos cuenta en una nueva visita a Porto en la que grabaremos la que seguro será una larga entrevista. Lo que sí nos gustaría compartir ya son las preguntas a las que Jose Maia trató de darse respuesta ante el reto de poner en marcha un espacio no habilitado en principio para el arte en un territorio en principio tampoco haiblitado para los artistas. Las preguntas fueron: ¿Cómo llevar a los artistas a la periferia?, ¿Qué es lo que se hace hoy?, ¿Qué tipo de espacio es este?, ¿Qué lugar ocupa este espacio? y ¿Qué se quiere decir?… Volvimos a pensar en el espacio postindustrial sin industrializar de la periferia compostelana.

Por último el “Salâo Olímpico” un proyecto artístico de Carla Filipe, Isabel Ribeiro, Eduardo Matos, Renato Ferrâo e Rui Ribeiro que tuvo lugar entre el 2003 y el 2006 en los bajos del Café Salao Olimpico como respuesta real, no insitucional, de nuevo, a las necesidades de exposición, formación e investigación de los propios artistas que lo gestionaron. Así nos lo contaría también esa misma noche Carla Filipe con la que pudimos compartir una interesante conversación sobre la experiencia de aquellos años y la publicación que al respecto produciría el Museo de Arte Contemporânea da Fundação de Serralves.

Por cierto, a finales del mes que viene Carla Filipe estará aquí, en Santiago, formando parte de la exposición colectiva Gravity & Disgrace comisariada por Miguel Von Hafe para el CGAC. Carla nos preguntó, a todas, a nosotros, a los compañeros de Baleiro y al miembro del Grupo de Investigación de la U.S.C. al que acompañábamos si en Galicia había algún espacio parecido. Uno de nosotros le contestó que pronto se pondría en marcha un espacio parecido en las afueras de Santiago, un espacio especialmente periférico y algo rural; Carla volvió a preguntar por qué un espacio así y no un local en el centro de la ciudad… la respuesta nos sirvió de debate, entre otras muchas cosas, para el camino de vuelta a Santiago, en el coche. Nosotros aún llegamos a casa al día siguiente; el jetlag de la periferia postindustrial sin industrializar del rural brutal.

Convocatoria IV ENCONTRO OFF INTERNACIONAL ECONOMÍA E CULTURA

Convócase o IV Encontro Off como resposta ao Encontro Internacional de Economía e Cultura. O encontro terá lugar os vindeiros 16 e 17 de febreiro en *Baleiro*, espazo anexo á Facultade de Filoloxía da USC en Santiago de Compostela. Nesta ocasión, a comunidade Off fai de espello ao Encontro Internacional de Economía e Cultura que nas mesmas datas terá lugar na Cidade da Cultura de Galicia.


O Encontro Off Internacional de Economía e Cultura afronta o reto de pór en cuestión a relación entre Cultura e Empresa, suspendendo toda posible vinculación que non pase a través dunha comunidade ou, mellor aínda, un procomún, que mude os parámetros de produtividade, explotación e eficiencia aos que aínda está somentida esta relación e que imperan no chamado “capitalismo cognitivo”. Economía e Cultura non se vencelllan ao marxe das nosas formas de vida, antes ben, a súa relación nun novo ámbito común é se cabe a única saída ou resposta á separación biopolítica á que están forzadas.

Ao longo de dúas xornadas estudaremos a viabilidade doutras economías posibles, o uso de moedas alternativas ou a aplicación de fórmulas cooperativas no ámbito cultural. Haberá oportunidade de coñecer experiencias e iniciativas doutros campos e outros contextos e, coma sempre, un tempo e un espazo para a presentación de proxectos, ideas, etc. aberto a tódolos participantes. Veremos o que ocorre no encontro oficial (vía streaming) e ensaiaremos ademáis, a través dun xogo, a viabilidade dun Fondo de Inversión Cooperativo tomando como exemplo os proxectos que se presenten nas xornadas.

Por último a convocatoria do IV Encontro Off nclúe a participación na programación lúdica nocturna que terá lugar durante os días 16 e 17 de febreiro entre as 21 e as 23 horas. Se estades interesados en participar cunha pequena actuación ou presentación de espectáculo musical, visual ou escénico podedes incluir no voso mail de inscripción a vosa proposta.

Prazas: Ilimitadas

Inscripción: Envía, ata o 12 de febreiro, mail a encontrosoff@gmail.com indicando: nome, descripción da túa actividade/proxecto e orzamento da mesma se queres participar no xogo de inversión. Se estás interesado en participar na programación lúdica nocturna indica a túa actividade, duración da actuación e necesidades técnicas ou materiais.

Lugar :Baleiro, canle de produción. Anexo subterráneo da Facultade de Filoloxía. Avda Castelao s/n. Campus Norte Santiago de Compostela, 15782 Telf 981 563 100 ext 11178

Prezo: O €

Programa Provisional -podedes seguir as actualizacións e as incorporacións dos participantes na wiki dos encontros Off http://encontrooffculturadecidade.wikispaces.com/IV+ENCONTRO+OFF

Xoves 16

10:00 Asamblea organizativa
10:30 Conexión streaming co Encontro Internacional de Economía e Cultura da Cidade da Cultura: Presentación do informe Datos da Economía Creativa: Consello da Cultura Galega e Agadic (Axencia Galega de Industrias Culturais).
11:00 Debate
12:00 Presentación: Moedas alternativas
13:30 Pausa e comida
16:00 Presentación GZImaxinaria cooperativa
18:45 Conexión streaming Encontro Internacional de Economía e Cultura da Cidade da Cultura: Pecha Kutcha
19:30 Presentacións: Outros modelos de organización económica en Galicia
21:00 Programación lúdica nocturna

Venres 17

10:00 Asamblea organizativa
10:30 Xogo participativo: Fondo de inversión para proxectos culturais.
13:30 Pausa e comida
16:00 Presentacións; Procomún e cooperación; YProductions, Juan Freire, Habitat coop…
18:30 Pausa e café
18:45 Debate, conclusións e toma de decisións sobre as seguintes accións.

El Cosmos o la pintura en expansión. Mundo Amando, Vigo.

Fuera del medio, al margen, hace frío, no todo está pintado del color que a uno le gustaría y la funcionalidad, con su propia fealdad o belleza, suele estar por encima de la estética más confortable; esa que soportamos bien porque no nos plantea demasiados problemas. Así es el Cosmos y el Mundo, Amando.

En Vigo, esa ciudad administrativa y laboralmente parada, la pintura se expande.

Ante la dificultad para acceder, de nuevo, a los circuitos artísticos de los que Amando formó parte desde el principio como artista plástico que inicia su andadura, ininterrumpida, en los años setenta junto al grupo de artistas que posteriormente constituyeron Altántica (movimiento artístico en el que sin embargo, Amando, no estuvo incluído) ha decidido salir con la pintura a la calle; a los espacios privados abiertos al público en los que él hace vida común y en común.

Comenzó por el Uno Está en la Calle Real en la que nació hace 60 años con Cóctel Amando como declaración de intenciones, siguió Amando en Frío, en la Heladería Capri de la Alameda a la que da el balcón de su estudio y orbita ahora en el Cosmos, en Marques de Valladares, en continua expansión con Mundo Amando.

Ocupar el espacio en el que uno habita con la forma en la que lo habita, esa es la propuesta de Amando, que ha optado, al final, por el camino del principio, el más radical y el menos amable, porque no es un pintor amable, Amando. Sus últimos cuadros, que tienen ya más de treinta años de profesión, en el bastidor, son duros y negros enrejados, cada vez más prietos. Ya sabemos: “La reja del lenguaje” (ese poema de Paul Celan y esa estructura básica que según Lacan nos dota de identidad, alejándonos para siempre y continuamente de lo real). Pero en todos ellos, en todo ese entramado y enrejado de pintura en el que Amando trata de autorretratarse, en esa visión y en esa historia, tan poco ventilada como lo está nuestra historia más reciente, permanece siempre encendido un resplandor verdecente sea del color que sea que pinte el verde Amando.

Rostro del paisaje, II 2009.
Acrílicos sobre tela. 114 x 114 cm.

INSIDE / OUTSIDE o de la subalternidad.

Esta tarde vamos a ir a la inauguración de la exposición INSIDE, en la Cidade da Cultura de Galicia (esa “second life” a la que de vez en cuando nos asomamos); e iremos con el deseo de culminar, con una experiencia real, la reflexión que hace unas semanas nos viene rondando la sombra: la irremisible recuperación “estética” de la que participan aquí las instituciones culturales y su capacidad, cada vez mayor, (a falta de respuestas o críticas visibles) para alucinar un esteticismo artístico determinado como “arte”.

Esta última formulación, que nos gusta tanto, no es nuestra, la hemos encontrado leyendo el libro “El arte más allá de la estética” de Peter Osborne que también hemos encontrado, por casualidad, en la librería del CGAC, el mismo día que nos enteramos de que la cafetetía del centro ha cerrado definitivamente; pero eso es otra historia (del arte), con minúsculas…

Peter Osborne lo explica así: “La reciente recuperación estética ha demostrado una nueva apertura por parte de la filosofía anglosajona a los problemas que pantea el arte del sigo XX. Sin embargo mediante esta apertura se han repudiado también algunos de los aspectos más importantes de estos problemas, al reducirlos a los términos de una estáetica Kantiana. Este repudio es simultáneamente conceptual e histórico. Por un lado la imoprtancia crítica del concepto arte tiene que repudiarse si se quieren aplicar los juicios no-conceptuales de la experiencia estética pura (la belleza libre) a sus instanciaciones, es decir, a las obras de arte. Por otro lado, un tipo de arte que corresponde a cierta particularidad histórica (el arte estético) debe tratarse como ejemplar para hacer que el arte ofrezca objetos apropiados para tal refelexión estética. Es decir, la importancia de la estética para el arte dependerá de que se privilegie un cierto esteticismo artístico. La estética alucina este esteticismo artístico en cuanto arte. De este modo , los aspectos inherentemente conceptuales ( es decir, no estéticos) del arte contemporáneo se malinterpretan de antemano como algo que – en el mejor de los casos_ sólo mantiene una relación problemática con su valor en cuanto arte.” P. Osborne (p. 57)

Para explicarnos; lo que nos interesa de esta idea es la tesis de Osborne en la que defiende que la recuperación de cierto “esteticismo” artístico (aquel que prima el reconocimiento de cierto cánon de “belleza” y excluye otros aspectos de la obra de arte como el contenido conceptual, las condiciones de producción o el contexto histórico) supone el repudio (la exclusión absoluta) de la potencia crítica y la capacidad de producción de significado del arte, además de un borrado “blanqueante” de su historia reciente; cuando no, la censura más suave y amable de ciertas voces críticas, diferentes o ruidosas que no cumplen con el requisito de ser “de la cuerda” (expresión que cada vez oímos más y que nos inquieta profundamente) de quien programa, decide o edita con fines de visibilidad, éxito, rentabilidad inmediata e internacionalización (en este ámbito local).

Esta exclusión de ciertos aspectos concretos y reales de las obras de arte provoca (según los mecanismos del psicoanálisis) que ese “esteticismo” vaciado de su contenido radical se convierta en una alucinación a la que algunos, los que alucinan, llaman, sin dudarlo, arte, cuando no lo es. No lo es no porque creamos ni compartamos la existencia de un concepto claro y fijo de lo que es el arte sino porque éste, el arte, no es más que lo que históricamente hemos tratado, visto, leído y comercializado como tal. Estamos pues alucinando un arte que no lo es y que se deja totalmente fuera, OUTSIDE, a sí mismo.

Un ejemplo concreto de este esteticismo “blanqueante”, además del tipo y tono del discurso uitlizado desde el inicio por la Cidade da Cultura de Galicia, lo protagoniza la propuesta Container INSIDE, que forma parte, como obra colectiva surgida durante el I ENCONTRO DE ARISTAS NOVOS de la Cidade da Cultura, de la exposición que se inaugura hoy, dentro de una hora escasa. La propuesta inicial, ganadora del concurso abierto por los coordinadores del proyecto expositivo y aprobada en su día, podéis consultarla en la página web del proyecto.. Una vez instalado el container, durante el periodo de montaje de la exposición, surge el problema: a juicio de los responsables de programación, el CONTAINERINSIDE es “feo” (según lo publicado por algunos de los artistas participantes en el proyecto en sus respectivos muros de facebook, en donde hemos podido seguir todo el desarrollo de la historia).

La propuesta de la organización: pintarlo de blanco.

Un gesto que pudiera parecer inocuo e incluso pasar inadvertido es para nosotros símbolo de ese esteticismo que es capaz de borrar de un brochazo (preferiblemente blanco) la hoy inestable y frágil capacidad crítica de una propuesta artística. El container, está más bonito blanco, sí, pero el discurso al que daba forma: la portabilidad, las políticas de archivo, la exposición y visibilidad de piezas autoeditadas, autogestionadas por un grupo de artistas jóvenes, en busca de un lugar más o menos liminar en el espectáculo del “mundo del arte” ha sido totalmente neutralizado, pintado de blanco, sobreiluminado y preventivamente bien “atado” (las piezas, libros de artista y catálogos están atadas al container para evitar su hurto) no sabemos si con cuerda de “su cuerda” (de la Cidade da Cultura) o cuerda propia (de los artistas), que cuantas veces está hecha del deseo de éxito, de visibilidad, de aceptación, de participación, de ser, en definitiva, un INSIDER; porque ya sabemos que fuera hace un frío del carajo y de vez en cuando, no se come todos los días. Ya lo decían los amigos (o no) Adorno y Horkheimer, hace muchos años, en su “Dialéctica de la Ilustración”:

“Hay algo con lo que sin duda no bromea la ideología vaciada de sentido: la previsión social. “Ninguno tendrá frío ni hambre: quien lo haga terminará en un campo de concentración”: esta frase proveniente de la Alemania hitleriana podría brillar como lema en todos los portales de la industria cultural. La frase presupone, con astuta ingenuidad, el estado que caracteriza a la sociedad más reciente: tal sociedad sabe descubrir perfectamente a los suyos. La libertad formal de cada uno está garantizada. Oficialmente, nadie debe rendir cuentas sobre lo que piensa. Pero en cambio cada uno está desde el principio encerrado en un sistema de relaciones e instituciones que Forman un instrumento hipersensible de control social. Quien no desee arruinarse debe ingeniárselas para no resultar demasiado ligero en la balanza de tal sistema De otro modo pierde terreno en la vida y termina por hundirse. El hecho de que en toda carrera, pero especialmente en las profesiones liberales, los conocimientos del ramo se hallen por lo general relacionados con una actitud conformista puede suscitar la ilusión de que ello es resultado de los conocimientos específicos. En realidad, parte de la planificación irracional de esta sociedad consiste en reproducir, bien o mal, sólo la vida de sus fieles. La escala de los niveles de vida corresponde exactamente al lazo íntimo de clases e individuos con el sistema. Se puede confiar en el manager y aun es fiel el pequeño empleado, Dagwood, tal como vive en las historietas cómicas y en la realidad. Quien siente frío y hambre, aun cuando una vez haya tenido buenas perspectivas, está marcado. Es un OUTSIDER y esta (prescindiendo a veces de los delitos capitales) es la culpa más grave.”

Nosotros, ni siquiera creemos ya que haya un posicionamiento posible entre INSIDE y OUTSIDE, según lo que hemos leído hoy en un artículo sobre el nuevo libro de Manuel Asensi Pérez “Crítica y Sabotaje”: “El por qué de la deconstrucción está en la certeza de que “nos han tomado el pelo, en la sospecha fundada de que ha habido un engaño colectivo, histórico, antiquísimo… Y el sujeto de ese engaño es la metafísica, con todo y sus oposiciones, sus jerarquías, su alteridad e identidades fijas; sus muros, fronteras y delimitaciones racistas, desequilibradas e injustas que clasifican a los sujetos, haciendo creer que unos son mejores que otros y que merecen vivir mejor.”

Esta es la razón que el autor daba para continuar con una actividad de dudosa reputación: la deconstrucción. Nosotros nos quedamos con lo que de esta actividad haya podido sobrevivir en su última propuesta: “Crítica y Sabotaje” que estamos deseando leer y que iremos compartiendo con vosotros, a través de la forma y el contenido de nuestro discurso, en nuestros textos.

Para terminar, sólo quisiéramos aclarar que hemos recurrido a las citas y a las voces y autoridades de otros a los que admiramos y que nos acompañan no por el hecho de que no tengamos confianza en nuestra propia voz (que en tantas ocasiones habréis reconocido) ni por la angustia que, como mujeres que somos (en la parte en la que lo somos) nos pueda provocar alzar esa voz, en un campo mayoritariamente masculino, como diría Joan Riviére o Beatriz Preciado, sino por el hecho de que sabemos (desde que hemos leído a G. Spivak ) que como subalternas, no podemos hablar y aún en el caso de poder, no seríamos nunca bien entendidas, aún cuando nosotras, como Bhuvaneswari Bhaduri, la protagonista del relato que forma parte del texto “¿Puede hablar el subalterno?” de G. Spivak, también hemos esperado a estar menstruando, para escribir esta nota.